Policías municipales agredieron e intentaron secuestrar a reportera del periódico Supremo en Puerta Texcoco.


Con información de DIFUSIÓN CONAPE.

Un grave atentado contra la libertad de expresión constituye la agresión que policías municipales de Texcoco realizaron en contra de una compañera reportera del periódico SUPREMO quien realizaba su labor informativa en una plaza comercial privada de esta demarcación municipal, actos contra la Libertad de Expresión que no merecen más que el repudio general y que no reflejan más que el clima de inseguridad que ensombrece la libertad para ejercer el oficio periodístico en México.

La agresión esta vez la ejerció directamente la policía municipal de Texcoco cuyos elementos están brindando servicio a empresarios privados dejando a un lado la seguridad de la ciudadanía, y lo preocupante es que además de que no se atendió un llamado de auxilio por parte de las compañera a las autoridades obligadas a otorgar seguridad, tampoco se previno la agresión no obstante que los “guardianes del orden” desde que vieron a la periodista fueron directo en su contra tratando de arrebatarle la cámara fotográfica e insultándola así como tratar de introducirla a un local vacio del centro comercial.

Pero ahora, el actuar de elementos policiacos bajo las ordenes de autoridades municipales como Texcoco a llegado a límites inadmisibles porque ha permitido, no se sabe si por omisión o deliberadamente, que se agreda a periodistas, a voces públicas, en lo que constituye un ataque a la libertad de expresión, a la libre manifestación de las ideas. Y pensar que hasta hace relativamente poco pensábamos que esto solo pasaba en las esferas políticas y gubernamentales de alto nivel en México y en países con gobiernos dictatoriales que abolían todas las libertades e imponían la represión y el terror para acallar las voces ciudadanas.

La compañera reportera de SUPREMO no había cometido alguna falta, violado alguna norma ética o legal en el ejercicio de la profesión. Cuando se utiliza la violencia para dirimir asuntos, entonces hemos llegado a la barbarie, a la ley del más fuerte y se hace nugatorio el imperio de la ley.

Ayer le toco el índice de la represión a la compañera de SUPREMO en Texcoco, hoy pueden ser los y las compañeras que hacen publico el mal actuar de las autoridades, pero nada indica que todos los demás que ejercemos el oficio estemos exentos también de ser víctimas de ataques a causa de nuestras opiniones. Mientras, preocupantemente de verdad, los agresores permanecen impunes, sin que nadie, ninguna autoridad, los meta al orden, los llame a cuentas y los haga respetar la ley.

La agresión a periodistas en este momento no es la mejor señal cuando estamos inmersos en un proceso electoral que debe ser enriquecido con todas las voces ciudadanas, así favorezcan a unos o a otros, para lo que se requiere de la plena libertad de todas las libertades, empezando por la primera y más sagrada, la de expresión y manifestación de las ideas.

Ante lo ocurrido CONAPE A.C., pregunta: A quién se recurre en busca de protección. Qué triste que Texcoco y en si el Estado de México viva una página negra de este tipo y que los periodistas estén totalmente desprotegidos; qué triste que a la violencia que vivimos a diario a causa de la delincuencia organizada, que también hace víctimas a los periodistas, se sume esta otra, el actuar de las policías municipales.

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